miércoles, 8 de abril de 2009

Forrest Gump


Es bonito observar como se superpone la imaginación de ensueño, la fantasía y la más cruda realidad.
En un mundo llano y liso, donde nosotros tenemos que llegar más allá de lo que explícitamente se cuenta.
Forrest es un personaje singular, va viendo su vida, sin mucha idea, pero siguiendo una clara línea. Forrest podría ser considerado un estorbo para la sociedad, para nuestra sociedad pero sin embargo camino entre nosotros siendo una externalidad positiva inigualable; si él no hubiera estado ahí, en un momento concreto muchas cosas podrían ser diferentes. Irónicamente inspira y salva a muchos; destaca por otras cosas que no únicamente la inteligencia; es un excelente corredor, tiene un sentido moral que llama mucho la atención y que solamente se comprende en un “tonto” (muy a pesar mío), un gran jugador de ping pong, persiste en su empeño por encontrar gambas…
Hay una parte que me parece especialmente significativo. Cuando sale a correr durante años, se siente solo, acaba de ser abandonado por su amor de siempre., y de pronto sale a correr. Recorre varias veces el país de costa a costa, aunque todo parece absurdo, tiene una multitud de seguidores y sigue siendo una fuente de inspiración. De pronto un día para. Así de simple.
Un día decides tocar y tocar el violín, solamente paras para comer; tu dedicación y esfuerzo son observados por muchos, obviamente te conviertes en un exitoso violinista, la gente te admira y sirves de inspiración para algunos. No es esta, en gran medida la imagen del triunfador; alguien con una dedicación, constancia y capacidad que lo conviertes en único en algún aspecto. Así de absurdo. ¿Es acaso el éxito, visto desde este punto vista, un sucedáneo del éxito familiar?

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